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lunes, 21 de noviembre de 2005

El trepa

... no es lo mismo un “trepa”que un “pelota”, un “oportunista”, un “enchufado” o un “manipulador”, aunque las habilidades de todos estos personajes suele dominarlas.

... Pero lo auténticamente malo es que en el camino siembran la cizaña en los equipos de trabajo, se apropian de los resultados de algunos, salpican la reputación de otros, hacen penoso el trabajo de bastantes y como consecuencia bajan la moral, la confianza y los resultados.

..., el principal responsable es el que decide la gratificación o ascenso. Si se deja estafar por el trepa, es que no hace bien su trabajo. Y si lo hace a sabiendas, atenta antes contra la empresa

... lo cierto es que sí que trabaja en equipo, pero no en tu equipo, sino en el que ha creado o se ha adherido, y que le facilita contactos, oportunidades de lucimiento… Trabaja para su “network”.

...
VI. Frente al resto de la plantilla, el trepa es el que antepone su interés en lugar del proyecto o la empresa.
... el trepa es mucho más consciente, radical, consecuente y sistemático con ese sentir, y lo antepone no sólo a la empresa, sino a otras consideraciones de tipo ético.

VII. El jefe del trepa es el objetivo de sus esfuerzos y artimañas.
Puede parecerlo, pero el foco real del trepa excelente está en el jefe de su jefe.

... El trepa suele ser un gran observador y estratega, tener habilidades sociales destacadas y profesionales razonables, aunque prefiere buscar otros caminos más rápidos que la abnegación y la deportividad. Los superiores encuentran en él valores añadidos más allá de lo superficial, que es el peloteo. El trepa siempre cubre una necesidad que el resto del equipo no sabemos cubrir.

XI. El trepa es un advenedizo en los organigramas.
Chequea con algún conocido las ramas altas del organigrama de sus empresas y comprueba el porcentaje que está ahí por su trayectoria o esfuerzo, más allá de hagiografías. Seguramente te percates de que en más de una ocasión el autentico advenedizo es el que no es trepa ni enchufado, sino el que pretende llegar de esa forma tan poco elegante de currar y sacar temas adelante, sin hacer aspavientos, ofendiendo a los demás con un derroche de brillantez, esfuerzo y profesionalidad. Ese es el auténtico advenedizo, la mosca cojonera de las reuniones saturadas de trepas.

XII. El trepa hace mal y lo sabe
...en una alta proporción ignora conscientemente las consecuencias en los otros de sus acciones. Esto es habitual en las personalidades narcisistas/manipuladoras, ... con el tiempo llega a creerse que es justa su posición porque es “superior”, o simplemente porque se mueve en una liga donde todos son parecidos y le parece lo natural.

XIV. El trepa siempre acaba encontrando su castigo
:-D

Organización Recursos Humanos, Comportamiento Organizacional
Fuente: ESTRATEgA

jueves, 27 de octubre de 2005

El arte de la retirada estratégica o "que viene el jefe"

Y ya van tres. Ya he oído a tres importantes directivos españoles decir la siguiente máxima (con leves variantes), referida a sus también importantes empresas:

“Aquí, cuando los empleados no saben, les enseñamos.
Cuando no pueden, les apoyamos.
Y cuando no quieren, les echamos”

No descartemos que la frase se extienda. No en vano muestra una filosofía ante el personal sencilla, pero efectiva, comprensiva y justa.

... lamentablemente, en la mayoría de los sitios no suele ser cierto. La formación es siempre la primera sacrificada al reducir inversión, los directivos suelen irritarse y no volcarse ante el reconocimiento de dificultades, y tampoco suelen asumir el desgaste que supone desembarazarse de los subordinados que por oposición o pasividad no quieren contribuir. Y el principal fallo de la frase es que rara vez la Dirección llega a conocer que no se sabe, no se puede o no se quiere.

...

Lo más curioso es que en su formulación (y sólo en ella), la frase recuerda mucho a otra que es justo el mejor ejemplo de lo contrario: la estrategia del que se enfrenta a un enemigo al que se reconoce como más poderoso. Es la famosa consigna de 16 caracteres que Mao Tse Tung redactó en 1928:

“Cuando el enemigo avanza, retrocedemos. Cuando acampa, lo hostigamos. Cuando se fatiga, lo atacamos. Cuando se retira, lo perseguimos”

...

Así, habrá numerosos empleados o mandos intermedios que por la historia vivida en su empresa desconfíen de que sus poderosos directivos (o el resto de compañeros) sean realmente aliados. Si tienen cierto margen de gestión, puede que lleguen a formular intuitivamente una estrategia que en su parte defensiva es análoga a la de la “retirada estratégica” de Mao:

“Cuando no sé, lo oculto. Cuando no puedo, me retiro. Cuando no quiero, aparento el mayor empeño.”

Comportamiento organizacional
Fuente: Estratega.com

jueves, 6 de octubre de 2005

Un árbol que aún no esté inclinado

Hoy he comido con un colega que me ha pedido que le identificara posibles candidatos para un puesto en su equipo. Cuando le he pedido que me perfilara un poco lo que buscaba, ha habido un momento de duda, pues no sabía explicarme bien si quería alguien con más o menos experiencia o más o menos junior. Se ha quedado en silencio unos segundos, pero al final ha dicho: “mira, lo que busco es un árbol que aún no esté inclinado”.

La metáfora tiene miga, porque por un lado ejemplifica muy bien que desea alguien con una actitud confiada ante el trabajo, con personalidad e ímpetu, pero también da a entender que cuando uno se inclina ante la presión cultural del entorno es difícil que en su carrera recobre algún día la postura erguida, ...y ese “aún”, que miedo da ese “aún”.


Fuente: Estratega